Una de tantas cartas
Esta madrugada Coral Enciso, mi mujer, se ha despertado sobresaltada por un ruido misterioso y de rebote me ha despertado a mí. Digo misterioso porque se lo pareció en sueños, pero ya despierta y aunque todavía desconcertada lo tenía bastante más claro: los ronquidos del vecino de arriba, creía ella. Pero no. Soy muy analítico y me encantan los documentales de animales, así que le he pedido a Coral 5 minutos de silencio absoluto para estudiar la situación. Con menos hubiera tenido más que suficiente pero no me gusta equivocarme así que una vez transcurrido el tiempo hasta he pedido un par de minutos más para asegurar:
-No tengo dudas, es un león marino, seguramente lo pidió su hijito a los santos Reyes. Y ahora Coral, aprovechemos la magia del momento y hagamos el amor como si estuvieramos en isla lobos.
Pero Coral dormía ya profundamente.