Descripciones, capítulo dos
Venía hoy en el metro leyendo un libro que me pareció malísimo. Unos entrecomillados infernales; unas descripciones milimétricas: que si dónde estaba cada puta cosa; que si cuantos pelos en la barba tenía el abuelo del quiosquero. Y el relato sin avanzar. Me he ido poniendo nervioso. Hacía todo el rato aquel ruidito entre la lengua y los alveolos que hace todo el mundo cuando se pone nervioso. nth! nth! No es posible! ¿qué mierda es esta? Y el relato sin avanzar. Todo el rato nth! nth! y levantando la vista de esa basura atroz buscando complicidad. Ha sido bajar del metro y arrojarlo a la papelera. Sí, un poco de cara a la galería, lo reconozco, y por eso mismo, porque nadie se dio cuenta, os lo cuento ahora aquí también.