Tiiiiic - tac
Mi mujer y yo ya hace un par de semanas que los tenemos. Son dos relojes asíncronos de última generación que supongo que no han hecho más que empeorar las cosas, pero bueno, son curiosos. La cuestión es que Coral tiene algo de insomnio y yo, tan en paz conmigo mismo, duermo del tirón todas las noches. Desde que me contrataron en la filial de la fábrica de anécdotas que Sven ha abierto en Cornellá, también el trabajo se me hace mucho más llevadero a mí que a ella: escribo anécdotas pingüinescas casi sin pensar y la jornada laboral se me pasa volando. Entre una cosa y la otra le saco a Coral todos los días de 10 a 12 horas de ventaja. A este paso pronto me plantaré de nuevo en fin de año y Coral, a su tiempo, lidiando sudorosa con una de sus eternas noches de verano.