Menuda zorra
En las frecuentes discusiones de los vecinos de arriba, se les entiende todo hasta tal punto que es posible determinar cual de los dos lleva razón. Suele haber mucho grito y al final un portazo de él que es el que termina por largarse. Después ella, ya sola, llama a una amiga. Su relato de los hechos nunca coincide con el que acabo de vivir yo, ella aparece allí con más templanza, "le he dicho, "he aguantado carros y carretas"", alguna que otra frase textual como esta se le cuela de vez en cuando, pero son las menos, igualmente el tono nunca es exacto. Otras ideas que ha medio insinuado en el fragor de la batalla las desarrolla ahora con mucho más sentido común del que ha demostrado entonces, cuando se limitaba a gritar y a insultar como una gallina loca. La opereta se cierra siempre con un comentario de la amiga al otro lado de la línea que no oigo pero intuyo: "menudo cabronazo".