Presupuestos 2004
Lo de ponerse el índice en la barbilla y forzar la vista mirando al cielo tratando de recordar, a mí no me sirve de mucho. Yo o me acuerdo o no me acuerdo. Y no me acordaba.
Suerte que el "Muy interesante" se apuntó a la moda de los cupones y en tres meses conseguí el vale para canjear, previo pago de 120 euros, el cablecito de marras.
Me llevó toda la tarde traspasar los datos de mi cabeza al disco duro del ordenador y al final me dolía la oreja cosa seria. El sistema de transferencia es algo primitivo, lo del euroconector en la oreja me parece una barbaridad, seguramente mañana por la mañana llamaré al customer service y me cagaré en la madre del primero que me atienda.
Marrullerías de viejo teleoperador al margen, ha sido francamente sorprendente ver la cantidad de archivos y carpetas dentro de otras carpetas ocultas, de sólo lectura, comprimidas y encriptadas y de paja y de basura y de pajas que me he hecho y bueno bueno bueno, lo que tenía metido ahí dentro. Ha sido triste constatar que, quitando la basura, se me ha borrado casi todo: no queda casi nada en la carpeta de geografía, sólo los cárpatos y fuera de lugar; poquísimo en la de historia, únicamente un año, no se sabe cual, en el que no pasó mucho; en la de matemáticas me quedan las operaciones aritméticas más elementales, ni rastro de los límites, de las derivadas, de las integrales, olvídate de las raíces cuadradas, ¿dividir con decimales? no queda claro, tendría que probarlo; por supuesto que sin noticias de Kant. En el fondo qué más da, porque yo es que andaba buscando otra cosa.
Y me ha costado seis horas pero al final, cuando ya lo iba a dejar por imposible, la he encontrado: dentro de la carpeta "cuentas de la casa" dentro de una subcarpeta oculta en una tercera subcarpeta que ponía "presupuestos 2004" junto a la imagen del borracho que sí que recordaba aunque vagamente, estaba luminoso, resplandeciente, el glorioso trasero de la rubia de aquella lejana noche.