Ni siquera lo consideré perdido (aunque esa vez casi) cuando me terminé las tres mil puñeteras páginas que escribió el bigotitos enfermizo traumado de Proust en la novela (si puede llamarse así) pseudohomónima del título de su post.
Puestos a leer, le recomiendo a Félix J. Palma, Stefano Benni, Cortázar... mucho mejores. Dónde va Usted a parar.