No importa lo mal que cantes
No es porque a mi me moleste, que me molesta y mucho, lo digo más que nada por vuestro bien. Y que no me venga nadie con lo de su sinceridad, porque entre lo que pensamos y lo que decimos, incluso diciendo siempre la verdad, hay un abismo. Cuando empiece a funcionar lo de la policía del pensamiento no sabremos donde escondernos. Todo dios a la cárcel y con penas de las gordas. De momento basta con vigilar que todo se quede dentro. Yo me he dado cuenta de que algunas ideas oscuras se me escapan tarareando. Mi cabeza relaciona las letras de las canciones con mis pensamientos y los expulsa en forma de reveladores trocitos de canción. Vamos a suponer que esto sea algo generalizado, que no sólo me ocurre a mí. Un consejo entonces: Cuidado con lo que tarareas.