La felicidad
Hace unos años ser homosexual no estaba de moda. Había ese cantante muy admirado por la familia del que se dudaba de su sexualidad y mi madre se resistía con todas sus fuerzas a aceptarlo. Un día fuimos a uno de sus conciertos mamá, Memé- mi hermana- y yo. Al terminar el recital nos quedamos a la salida esperándolo para que nos firmara un LP, me invento también que tardó mucho y que llovía y que Memé se quejaba todo el rato del frío porque iba muy corta para la época, pero al final el cantante salió y nos firmó y nos preguntó que "¿Qué tal?" y estuvo muy amable. Durante todo el camino de vuelta a casa mamá estaba como contenta, admiraba mucho al tal cantante, y hasta nos compró un helado en la jijonenca a Memé y a mí. Al llegar a casa nos dijo que nos preparáramos el bañador y la toalla porque al día siguiente nos iríamos a pasar el día a Caldetes, a la playa. Memé, que es dos años menor que yo, estaba muy cansada y se acostó pronto. Cuando fui a darle las buenas noches a mamá, ella, con la mirada iluminada, me dijo, "¿Te has fijado tú también en como le miraba las piernas a tu hermana?".