Celada
En verano, las cloacas de Barcelona me devuelven el aliento fétido de Octavio. Tendría yo unos diez años y competía en el campeonato interescolar de ajedrez cuando Octavio, que no jugaba nada pero suspiraba mucho, me derrotó a base de nublarme las ideas con sus bocanadas de podredumbre. La halitosis es un arma poderosa. En verano las cloacas de Barcelona apestan y como siempre que algo apesta, a poco que las busques, no te costará encontrar las cucarachas saliendo de sus pestilentes escondrijos y dirigiéndose, como los peones de Octavio, hacia una victoria segura.