Dialectos
Coral y yo nos comunicamos en la intimidad con una especie de dialecto ridículo. Afortunadamente nos queda el sentido común justo para no utilizarlo en público y dilapidar así el escaso prestigio de que podamos gozar. En estas condiciones son muchos los dialectos que en cada casa agonizan en silencio esperando que una última riña desencadene su desaparición final.