Consultar, la almohada
Los cambios cambian las cosas, qué absurda evidencia. Nuestra cama de matrimonio tenía dos almohadas individuales, la almohada de Coral resolvía sus inquietudes con la mía y la mía las suyas con la de Coral. Pero la gata se meó en la almohada de Coral y compramos una almohada doble para sustituir a las individuales. No os podéis ni imaginar la cantidad de disyuntivas que tiene que afrontar a diario una almohada. A las tres de la madrugada, cuando ya no puedo más, le digo a la almohada: "Es que yo en realidad tampoco es que sepa mucho de ácaros, mejor pregúntale un rato a Coral a ver qué opina".