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raramente (2006 - 2008 - 2010 - 2012)

07-09-2006 07:09:06

Por si me ves llorando en el autobús


Encontrarse un conejito no es tan raro, y menos si vives en el ensanche de Barcelona, hay mucho sitio donde esconderse, si fuera conejo lo haría dentro del plátano enfermo que hay enfrente de mi casa. Esto pensaba yo justamente el otro día cuando asomé mi cabeza en el hueco del árbol y ahí estaba el conejito Bruno, esperándome. A veces las cosas son tan evidentes que cuesta hasta creérselas, otras veces no. Me lo llevé a mi casa entre mis brazos, tan suave, le di de comer crema de zanahoria, con un poco de queso blanco y crema de leche. Incredulidad, la incredulidad reflejada en su rostro de conejo. Lo saqué a pasear atado a una correa de gato, le enseñé cosas: "mira Bruno, esto es un árbol, A R B O L, y esto un container, C O N T A I N E R", esa clase de cosas. Pero el día que soltó la primera palabra, supe que pronto vendrían los reproches, las exigencias y la bronca, así que, una noche, me lo llevé a la sierra mientras dormía y allí lo dejé, tirado como una colilla. A veces, cuando lo recuerdo y pienso que en la vida volverá a comer crema de zanahoria, me echo a llorar y no encuentro consuelo.

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Comentarios

  1. No sufra. Lo tomará como una experiencia onírica. Y declamará, de forma insoportable, ante los otros conejitos no humanoparlantes:

    "¿Qué es la vida? Un frenesí
    ¿Qué es la vida? Una ilusión..."

    Microalgo — 15-12-2006 15:57:14


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