Avioncitos de carne y hueso
La novia de ese conocido mío se puso muy pesada con el "Yo a ti te conozco de algo". Suele ocurrir. Afortunadamente no nos conocíamos de nada, estaba y estoy seguro de ello. Ella era controladora aérea, unos 6.000 euros al mes; su novio entonces, su marido poco después, su actual osito de peluche: un avioncito más que controlar en la pantalla, un auténtico calzonazos. "Pero es que yo a ti te conozco de algo, segurísimo vamos", "Es posible que nos hayamos visto en alguna entrevista de trabajo", le dije un poco harto a la de diez, "Ah mira, pues ya podría ser, ¿tú de qué trabajas?", "Soy friegaplatos". Y ya casi no insistió.