Paridad dispar de la catástrofe
Siempre se cuenta, en las grandes catástrofes, la simpática historia del que se libró por un cúmulo de casualidades: "perdió el tren porque se quedó dormido y el taxi que cogió precipitadamente después, lejos de llevarle a su fatal destino, lo dejó tirado en calzoncillos en un descampado tras limpiarle los bolsillos." No se suele contar, sin embargo, el caso contrario: el del que, justamente porque se quedó dormido, perdió su tren y tuvo que montarse en el siniestrado.