Es un sueño, lo digo al principio
Escribí una trilogía atroz y me fui de vacaciones a Lisboa. Durante la siesta de la primera tarde, me soñé aguardando un taxi con otros huéspedes a la puerta de un hotel de Santiago de Compostela. Un alemán grande y gordote preguntaba durante la espera con acento de película barata: "¿Pero alguien aquí ha visto algo que realmente valga la pena?" Alguien, puede que Coral, hablaba de una plaza y de un monumento y luego yo decía: "Las papeleras Herns, uno puede verse reflejado en ellas", el alemán se reía a carcajadas y yo era un genio. Entonces un avión cruzó el cielo y el metro el subsuelo y un autobús y un tranvía el suelo y ya volvía a estar en mi ruidoso hotel Lisboeta, cerca de Marqués de Pombal. Y mientras tomaba conciencia de mi mediocre estupidez, durante unos 20 segundos, seguí siendo genial.