De tetas y pelucas
Durante mucho tiempo esta historia tuve que explicarla con un ejemplo, yo, explicándome con ejemplos, cielo santo... Pero bueno, estamos en confianza, ya va siendo hora de empezar a sacar los trapos sucios. Mi capacidad innata por descubrir unos pechos operados a 20 metros de distancia se ha revelado siempre como un problema, ¿y qué culpa tendré yo? Trabajaba en el departamento de siniestros de la renault y tenía una jefecilla jovencita y agresiva con unos pechos operados; muy bien operados, por cierto. Estaba tan convencido de ello que quise compartirlo con una compañera de trabajo. Hasta podría decirse que fui cauto cuando le dije: "juraría que sus pechos son operados, pero me puedo equivocar", le hizo mucha gracia. Aquella misma noche me llamaron a casa, "Leni, mañana no hace falta que vuelvas, hemos recibido algunas quejas". Supongo que mi "compañera" habló con mi jefa, y mi jefa me echó de manera fulminante. Fue su manera de darme la razón.
"Coral, imagínate por un momento que el director de tu colegio lleva una de esas pelucas que parecen un gato y que tú le dices al profesor de dibujo técnico "juraría que el director lleva peluca", etcétera, etcétera".
El próximo día igual os hablo de mi hijo.