Septiembre
Soy un examinador implacable. Preséntame a quien quieras que empezamos. Hay tantas frases que no se pueden decir, tantos gestos prohibidos, tantas actitudes que significan un suspenso fulminante, que me sorprende que todavía hoy haya quien, eso sí, muy de vez en cuando, apruebe alguno de mis exámenes. Para los que suspenden, para la gran mayoría, la mirada al caracol y un apretón de manos que pretende transmitir: "la reválida el próximo día, pero vamos, que lo tienes bastante mal".