Malabarismos sin manos palitos ni pelotas
Yo mismo me he fijado unos límites que me ahogan. No me permito la melancolía, tampoco las comparaciones, mucho menos las metáforas, la actualidad ni tocarla, no me permito una sola descripción, ni se te ocurra hablar del amor; ay el amor, EL AMOR! a quién se le ocurre... Mi propósito último es que todo quede reducido a un ejercicio de malabarismo con el que conseguir hablar de nada.