Otro día lluvioso en la fosa abisal
El vigilante de la fosa abisal mata el tiempo imaginando párrafos maravillosos de una falsa novela autobiográfica que más tarde, al llegar a casa, frente al folio en blanco, habrá olvidado. Párrafos perdidos que después me asaltarán a mí de madrugada, ¡Oh miserable redactor de la fábrica de anécdotas de Cornellá!, párrafos como que "a 10.000 metros de profundidad nadie deja ni un segundo de pensar en ti y es una suerte cuando la batería de tu linterna dice basta y te aleja del horror y la monstruosidad de criaturas que nunca nadie supo imaginar."