Bajar el nórdico -> sueños retentivos
De repente en casa somos muchos. Es por la mañana y debo ducharme para ir a la fábrica de anécdotas pero los dos lavabos, que no tengo, están ocupados y afuera esperan con una toalla en el hombro otras diez personas de entre las que reconozco a Casius Clay, a Coral y a mis abuelos muertos. Pienso entonces en la ducha teléfono que hay en la mesa de la biblioteca, pero claro, para ducharse ahí hay que retirar antes unos quinientos libros que mejor que no se mojen. Pero yo no quiero llegar tarde y calculo que si fueran mil sí que no, pero que por quinientos me vale la pena. Empiezo a quitar libros, pero al rato no hay más sitio donde dejarlos por lo que los últimos que saco los meto en el sitio de donde he sacado los primeros, y claro, no avanzo. Al final me digo que qué más da, si total los regalaban con el periódico: mucho se tendrían que mojar para que se borraran las letras. Pero entonces me doy cuenta de que no tengo ni toalla ni champú y tampoco hay forma de encontrar el mistol y el papel de cocina. En otro plano de cosas, esta mañana me he dormido y he llegado dos horas tarde a la fábrica y encima sin asear. Recomiendo mucho mantener el nórdico en el altillo y pasar con la "mortaja" tanto tiempo como sea posible si no queremos que nos despidan antes de que llegue el verdadero frío.