Ayer comí pollo al ast
Dennis Lima, mi editor, anda preocupado, cree que me falta disciplina. Estábamos de copas tan tranquilos ayer cuando me sacó el tema en su característico estilo halago-reproche, "eres bueno Len, sólo te falta echarle más horas, te falta un poco de disciplina, sólo eso, te gusta demasiado perder el tiempo". Fue entonces cuando me alargó un papelito. No me importa de dónde se lo sacó, no me importa en cuantos pliegues venía doblado, no me importa si tenía una mancha de café o si desprendía un cierto olor a vainilla, tampoco si se lo sacó del pantalón o de la americana, ni si de hecho llevaba o no americana, ni si la americana, de ser una americana, era de pana o de poli piel, es que no me importa; me da igual si venía escrito en el reverso de una factura, o encima de los números o si puso cara de circunstancias o si giró rápidamente la cabeza a su izquierda en un tic nervioso que puede que tenga él o puede que tenga yo, o si justo después le hizo una señal al camarero para que sirviera otra ronda, o si la americana era negra gris o beige, o si en realidad no estábamos en un bar sino haciendo cola para comprar un pollo al ast ¿qué coño importará todo eso? Dennis me alargó un papel.