Practice makes perfect
Mi deporte favorito es el golf de terraza. Cada tarde tiro una bola. Cuando llego de la fábrica de anécdotas cojo el hierro 2 de detrás de la puerta del salón y una bola del frutero, salgo a la terraza de mi ático de Sant Andreu, pongo la alfombrita de hierba artificial encima de la mesa de mármol y me pongo a leer el periódico. Cuando empieza a oscurecer aparto el periódico y calculo dónde lanzaré la bola esa noche; trato de trazar la trayectoria mentalmente, a nivel teórico soy francamente bueno: la bola traza en mi cabeza una parábola perfecta hasta estrellarse contra el acristalado del Banco de Santander. Cuando es noche cerrada me subo a la mesa de mármol, planto la bola en el centro del tapete y ensayo y ejecuto un swing torpe. Tampoco hoy conseguiré un buen impacto, con mucha suerte mi bola cruzará la calle Palomar, aunque es probable que ni tan siquiera supere la barandilla de la terraza, y es que 365 tiros al año no son tantos.