Que lo he vivido, claro
Un día, y sin estar realmente harto de mí mismo, sólo porque me dio la gana, empecé: "En días como hoy, en los que me siento tan harto de mí mismo[...]", hoy me he puesto a teclear y me ha vuelto a salir la misma frase, "ay, ay, ay..."; el jueves pasado escribí punto por punto una anotación del mes de junio, en la que insinuaba haber escrito punto por punto "El túnel" de Ernesto Sábato sin darme cuenta, sin darme cuenta, "Leni, te estás metiendo en un bucle peligroso", he pensado. La semana pasada publiqué "el insecto gominola" que resultó ser la versión corregida de "el sinecto monigola", una anotación anterior que se acompañaba de tres "fe de erratas" que daban las claves para escribir lo que la semana pasada escribí sin pretenderlo. Cuando uno lleva cuarenta años haciendo lo mismo, y ahora no sé si hablo de otra cosa, es habitual tener un déjà vu cada aproximadamente veinte segundos.