Una rinoplastia verdaderamente extraordinaria
¿A quién se le ocurrió plantificar semejante obra de arte en el centro geométrico de esa cara parda? La vi hace tres semanas, no recuerdo dónde -claro que lo recuerdo-, y no me la quito de la cabeza. Dos fosas nasales manufacturadas por artesanos chinos; con un vestíbulo que se intuía bien acabado, imaginé la mucosidad tapizándolo todo, también la bóveda, supongo que vágamente inspirada en los frescos de la capilla sixtina; la punta cincelada por un Michelangelo del bisturí, de una redondez crepuscular, extraordinaria, mirífica. Imagino a alguien que verdaderamente sepa describir y encima le guste, imagino a ese imbécil contemplando la obra de arte y volviéndose loco de tantos símiles como le vienen a la cabeza. Hablemos del puente, por favor, y del tabique nasal, de ese ángulo de 152º respecto a la vertical de esa cara informe, hizo falta sacar escuadra y cartabón y transportador de ángulos y yo digo que sí, que valió la pena; y la pituitaria, ¡Ay la pituitaria...! Cielo santo, ¿Cómo es posible? ¡Qué nariz! ¡Qué maravilla!