La rajita voraz
He descubierto una grieta en una de las paredes de la fábrica de anécdotas. Está escondida en una esquina, justo al lado del cubículo en el que trabajo, y no tiene piedad. Cada mañana, antes de empezar con la primera de las 28 anécdotas diarias, le echo un vistazo, "hoy has crecido otro medio milímetro, lo haces muy bien, lo estás haciendo muy bien" le digo flojito, "sigue así, sigue creciendo, lentamente al principio, que nadie se dé cuenta, no importa lo que tardes, que yo te estaré esperando, porque eres mi última esperanza y sé que no me fallarás, sé que pronto llegará ese día en el que despertarás de tu letargo y nos engullirás a todos"