Bunny emulator 7.01
El emulador de conejo enano es tope de raro. Lo regalaban por entregas con el Muy interesante y con el número de ayer venía la pieza que lo completaba. Lo probé esta mañana con Leni, es un invento muy funcional, es facilísimo: un electrodo pegado a la oreja derecha, otro pegado en el centro mismo de la cabecita del conejo y unas gafas de esas chungas chungas para mí. Qué vida la del conejo enano oye, qué cosa, todo es pensar en comida en comida en comida en comida en comida, comida comida comer, hierbajos secos zanahoria hojitas de zanahoria ensalada, lo que sea, canónigos pan seco comida comer, por favor comida comida, las cortinas el sofá la moqueta, lo que sea ¡Lo que sea!, bolitas de esas que saben como a leche, comer comer comer... Y así todo el rato, una desesperación constante hasta que finalmente cae comida del cielo y comes. Luego la tregua, dos minutos de tregua para pensar en lo fugaz de tu existencia; en el frío metal de los barrotes; en metáforas de las buenas que nunca llegan; en cómo tu amo dilapida sus mañanas solitarias en pasatiempos inconfesables; en las ganas que tienes de contárselo a Coral, tu dueña y otras inquietudes imposibles de manifestar con tus patitas torpes y tus enigmáticos zumbidos de abeja. Y luego otra vez la comida, que ha ido ganando terreno hasta ocuparlo todo: comida, zanahorias por favor, chocapic, uno ni que sea, aritos de heno, papel cartón una pata de la mesita de noche, plátano, un plátano dos plátanos, mi cuerpecito peludo enterrado en quilos y quilos de deliciosos plátanos maduros.