Diestro
Justo empezaba que ya estoy acabado otra vez, me lo confirma un mensaje en el contestador de Dennis Lima, mi editor, "la gente se está hartando de esperar" me dice, "escribe cualquier gilipollez o en dos semanas te quedarás solo". Pues a ver qué os parece esta: me he roto la mano izquierda en un partido de fútbol de veteranos. Sucedió que el esférico no era esférico del todo, y calculé mal el bote, botó raro, como un conejo, yo sé bien cómo se mueve un conejo, puedo intuir sus movimientos imprevisibles para otros, pero me tienen que avisar, porque si no es como cuando te tomas un vaso de agua creyendo que es ginebra o cuando el ascensor sigue subiendo cuando creías haber alcanzado tu piso: se te hiela el corazón. Pues eso, que la pelota se convirtió en conejo y me sorprendió de un modo tal que la descoordinación mental de mi cuerpo ya de por sí descoordinado, acabó conmigo en el suelo aplastando con todo mi peso de peso pesado fondón mis frágiles deditos de chelista. A mí mi mano izquierda me da igual, más que nada me preocupa pensar que si mañana me rompo la otra mano bailando sardanas, que es mucho más folclórico e inquietante, no tendré manera de contároslo.