Sobre las cosas que se acaban
Despiertas desorientada en una cama extraña. En el lavabo la cisterna gotea: tu delicada cabecita loca erosionada tenazmente durante la noche por ese eterno "plic ploc" que casi no te dejó dormir, todo suma; te sientas en la taza, rodeada de tanta suciedad y ni una sola cucaracha, te vienen a la cabeza la de cucarachas que había en tu casa, con lo limpita que la tenías, tú, extrañando tus cucarachas, quién te lo iba a decir... En el recibidor tu pequeña mochila con lo justo y una nota en la mesita del comedor: "Hay toallas limpias en el armario de tu habitación, dúchate, te sentirás mucho mejor. La cafetera está preparada en el mármol de la cocina, te he comprado tarta de manzana como a ti te gusta, hay leche en la nevera. besos, millones de besos" Y otra vez esa pena grandísima y las ganas de llorar. Y lloras, lloras, lloras. Así de mal te van las cosas.