Taller de confección chino I
No vendí mucho en 2006, tampoco en 2007, el mundo editorial es caprichoso. Así que después de mucho buscar, Dennis Lima, mi editor, ha encontrado trabajo en un taller clandestino de confección: “Me llevé una grata sorpresa cuando me dijeron que sí, creí que sólo cogían chinos, y de hecho son todos chinos menos yo. Las condiciones laborales tampoco están tan mal: 16 horas al día a 1 euro con 85, calcula, ¡más de 30 euros al día! Nada mal. Siete días a la semana, festivos incluidos. Un montón de dinero a final de mes. Pero lo mejor de todo son los chinos, muy profesionales, cosen y cosen, le dan a la maquinita de coser, no andan molestando por ahí, no piden silencio a voces para contar su secreto especial para elaborar el arroz tres delicias, no, hablan poco y cuando lo hacen no se les entiende. Len, créeme, yo sé que tú pagarías mucho dinero por no entender las gilipolleces de los que te rodean. Lástima de la agujita, que entra y sale y entra y sale, te puede hacer perder la cabeza. Un día intenté contar las veces que entraba y salía en una jornada laboral, pero a las dos de la madrugada, cuando llevaba 15 horas contando, me desconté. No es tan fácil. Y entra y sale y entra y vuelve a salir y yo coso tejanitos pero me noto las costuras en la sien, coso tejanitos pero es como si me cosieran la cabeza.”