Yo Podólogo
Yo fui podólogo a domicilio. Cuando lo recuerdo no me parece que fuera muy buen trabajo. Te llamaba generalmente gente muy mayor que se notaba de repente las uñas muy largas, como si les hubieran crecido mucho durante la noche anterior; y entonces tu ibas a sus casas y en el mejor de los casos te hablaban de la guerra, si es que podían hablar, y uno no entendía muy bien aquella inquietud que le cogía de súbito a toda esa gente a las puertas de la muerte por cortarse las uñas de los pies y limarse las callosidades, y a menudo, y considerando la creencia que a los cadáveres les siguen creciendo el pelo y las uñas, abandonaba los domicilios sin saber muy bien si la persona a la que había atendido estaba viva o muerta.