Sobre las cosas que se acaban II
Qué bonita la magia del principio de todas las cosas, una magia que se eleva centelleante hasta un cielo iluminado por pirotecnia china de la buena; y los trucos resplandecientes que nos sacamos de la chistera cuando las cosas van tan bien... Pero tristemente la magia se acabará siempre, por lo que sea, y qué deprimente y qué pocas ganas de alargar ese momento en el que ya no eres más que un triste prestidigitador de barraca de feria sacando desnutridos pingüinos sarnosos de tu chistera raída y polvorienta.