Domesticidades
Buscaba yo mi peluca pelirroja en el altillo cuando di con la cinta del fin de año de 2002. Se trataba de un plano fijo de unos 5 minutos, alguien había puesto la cámara de vídeo encima de la tele enfocándonos a Coral, a Neme, a Dennis Lima y a mí mientras daban las 12 campanadas. Y creo recordar que fui yo. ¡Dios mío!, ¿pero por qué se me ocurriría tal cosa? Viendo las imágenes descubrí el horror: Qué tío más raro soy, qué raro me muevo, qué raro hablo, qué raro beso, qué movimientos tan desgarbados, qué timbre de voz tan desagradable, qué manera de actuar tan antinatural, ¿pero cómo es posible que me dé cuenta de todo esto precisamente ahora? Por eso pienso y digo que cuando somos pequeñitos debemos exigir a nuestros padres que nos graben más, sé que es un engorro pero nos tienen que grabar mucho más y pasarnos mucho las cintas para ir corrigiendo cosas, porque si no pasa al final lo que me ha pasado a mí, que con 50 años me doy cuenta del horror y son muy pocas las ganas que me quedan de poner remedio a estas alturas a este desastre en el que me he ido convirtiendo.