Voces
Hará un par de semanas que vengo oyendo voces dentro de mi cabeza: Son las voces de dos paletas rumanos que discuten a grito pelado. Supongo que estarán levantando un tabique entre los dos hemisferios de mi cerebro que de alguna manera, considerando lo inconexo de mis últimas ideas, intuyo que no deben llevarse demasiado bien. Si me pongo en plan romántico quiero creer que no existe tal conflicto entre las dos mitades que rigen mi pensamiento loco y que quizás los paletas rumanos simplemente estén embelleciendo la bóveda de mi cráneo con recargados adornos de estilo musulmán; que tanto grito y tanta bronca se deban a una mera discusión sobre la conveniencia de usar unos u otros materiales, o sobre si no sería acaso mejor esculpir directamente sobre el hueso que utilizar yesos policromados. O eso o los vecinos de arriba están de obras. Pero es que a mí me enseñaron de bien chiquito a no ponerme nunca en lo peor.