Vayan rellenando sus formularios por favor
Sven, el director general de la fábrica de anécdotas, cuyo sueldo multiplica por cien el mío, cuando se encierra en el lavabo también se hurga la nariz y dibuja infinitos con el chorro. Hay cierta tendencia a pensar que las cosas que hacemos y las cosas que nos ocurren son únicas, y yo ya no sé cómo explicároslo. Siento tener que deciros que vuestra más bella historia de amor viene en unos formularios que fueron creados y fotocopiados un millón de millones de veces hace un montón de tiempo, y que nosotros nos limitamos a rellenar poniendo poco más que nuestros nombres en las líneas de puntos. Y aquí empieza y acaba toda su singularidad y toda su magia: tu nombre en vez del mío y el de tu amante en vez del de la señora de la limpieza de los vecinos del quinto.