Marchando otro conejo
Confiarlo todo a la reencarnación es arriesgado. Confiar en que nos reencarnaremos en gráciles gacelas y que entonces sí que no veas lo bien que lo vamos a pasar retozando días y días enteros bajo el sol de las verdes y mulliditas praderas de la sabana tropical, rodeados de mariposas de todos los colores y abejitas que a copos de oro recolectan la dulce miel, es arriesgar mucho, porque tendrían que coincidir una cantidad de cosas que no sé si nos las hemos parado a pensar bien. Porque en el supuesto de que coincidiéramos en la clase en el orden en la familia y en la especie, que ya sería coincidir, nos quedaría todavía coincidir en el espacio y lo que es más difícil en el tiempo infinito. Así que meditad si verdaderamente las dificultades que se nos presentan aquí y ahora son tan grandes como las que nos presentaría nuestra hipotética reencarnación.