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raramente (2006 - 2008 - 2010 - 2012)

28-05-2008 08:06:08

Primera novela minimalista


Dennis Lima, mi editor, ha rechazado mi último manuscrito. Se lo pasé el martes a las tres y me lo devolvió ese mismo día media hora más tarde lleno de tachones, con enérgicos  trazos que denotaban un arrebato creciente. Llamaron al timbre. Era él. Abrí la puerta de mi casa para encontrarme su mirada de perro rabioso y siete años de trabajo esparcidos por el rellano. Situaba yo la acción de la novela en mi casa, un domingo por la mañana, en el baño concretamente, en verdad en ningún momento se decía que el protagonista fuera yo ni que la casa fuera mi casa, ni que la acción transcurriera en el baño; estuve tentado de hacer aparecer a Coral y al señor conejo, y hasta un desayuno frugal implícito previo a una discusión igualmente implícita pero me pareció que era contar demasiado. Porque de hecho todo era implícito en mi novela minimalista, porque en las 683 páginas de la obra lo único que ocurría era que el protagonista pasaba de estar erguido a sentarse en la taza del wáter. Había grandes explicaciones sobre todos los procesos mentales, siempre en un plano estrictamente físico, claro está, no se reflexionaba en ningún momento sobre cuáles eran los motivos que lo llevaban a consumar tal acción, para nada el personaje se enfrentaba a su imagen en el espejo para decir que no se reconocía y esas paparruchadas tan propias de la alta literatura, no. Era la belleza de la coordinación y del movimiento de cada uno de los diminutos músculos que intervenían en la acción, toda reflexión quedaba al margen, bellísimas y transparentes metáforas sobre el trabajo de la más abstrusa de las neuronas, eso sí; incluso la salivación, que podría parecer que para sentarnos no tendría tampoco más importancia, merecía en el libro tres capítulos de un buen gusto mareante. Contemplo mi novela desparramada por el suelo y me voy mentalizando, ahora toca escalar de nuevo la montaña de la más bella creación, buscar nuevas ideas tan brillantes como esa, invertir años en plasmarlas en el papel y esperar luego a que se ajusten a los caprichosos gustos de Den. No somos nada.

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Comentarios

  1. Vale, Leopoldo Bloom.

    Estooo...

    Ya sabe lo que pienso y ode su estilo de escritura.

    Pero en fin, nadie sabe qué es lo que convierte a un libro en un clásico. Lo mismo hay cuatro tíos que dicen que sólo las mentes absolutamente universales son capaces de entender el texto del personaje que se sienta en la taza del water, que todo es una metáfora hiperbólico-sinteticista del vacío existencial inherente a la raza humana, y que quitando los adjetivos y dándoles la vuelta aparece un mensaje para el Anticristo en forma de copla flamenca... y se vende como los churros el domingo por la mañana.

    Nunca se sabe. La rabia que le iba a dar a Master Dimas pasar a la historia como el editor carajote que rechazó ese manuscrito.

    Microalgo — 29-05-2008 12:59:27

  2. Yo quiero leer esa novela, pero no, no, no se moleste. No la recoja del rellano de la escalera, ya la voy siguiendo yo desde el suelo. Es que la he empezado a leer y me ha parecido sublime el momento en el que él mira el papel higiénico, lo toma con la mano derecha y piensa que la vida es una mierda.
    Es usted un Cervantes incomprendido y su editor un cretino. Mándele a tomar café americano.

    Margherita Dolcevita — 30-05-2008 08:25:27

  3. Arsa.

    Microalgo — 30-05-2008 14:37:35


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