¡Parad la lavadora, que me meto!
Lo de no poder poner lavadoras por las noches no se entiende, porque el ruidito de un centrifugado eterno te arrebuja por los meandros del sueño y da mucho gustico, el problema si acaso viene después, a la mañana siguiente, que si el 'BRUM RUM BRUM' y el 'CLIC CLEC CLEC' de cremalleras y botones todavia persiste, no hay quien se levante. Sé de lo que hablo. Ya no recuerdo ni quién la puso, yo creo que no fui, puede que fuera la asistenta, sí que recuerdo vagamente que Coral me preguntó un par de veces si no estaba durando mucho el programa, “tranquila, es Japonesa, ya se parará”. Esto fue hace tres semanas, me vuelve también la imagen de Leni tumbada horas y horas frente a la lavadora, como hipnotizada, recuerdo que pensé "mira qué curioso, le gusta más el transitar de braguitas y pullovers que los programas de la tele, pobre animalito... ¡cuánta infelicidad!". Ocurre que la rutina lo confunde todo y no fue hasta tres semanas después, cuando las montañas de ropa sucia nos estaban sacando literalmente del piso, que nos dimos cuenta de que quizá la lavadora estuviera durando demasiado. Ayer a las cuatro de la tarde, inopinadamente, se paró, saqué de sus entrañas una suerte de pasta deshilachada, olía limpísimo. Mi lavadora lava bien pero no cuida la ropa.