Director's cut
Soy el que monta el vídeo de un segundo que le pasan a la gente al espicharla. Antes planchaba los billetes de los cajeros automáticos, pero si se me quemaba alguno me lo descontaban del sueldo y en las épocas que andaba torpe no llegaba a fin de mes. En realidad los vídeos los hago de dos minutos e intento contar una historia. Y lo que me cuesta..., porque no os creáis que a la gente le ocurran cosas interesantísimas, ¡Qué trabajo tan ingrato!¡Cuántas existencias deprimentes y cuán parecidas todas! Y encima luego van y me los pasan a toda hostia para que duren el segundito de rigor y entonces ya sí que no se entiende nada. La mayoría de las veces, cuando los tengo listos, pienso: “Para pasarle esto a la pobre abuelita mejor sería que no le pasaran nada”. Como tardo cosa de una semana en montar cada uno de los vídeos, una semana antes de que el protagonista fallezca me pasan su nombre en un sobre los de arriba; parece que hay por ahí alguien que sabe cosas. Los más audaces habréis deducido ya que esta semana el nombre que venía dentro del sobre era el mío. Y aquí ando, cortando y pegando mis errores y mis miserias.