Ronca, tú ronca, maldita II
Esta noche, en sueños, los ronquidos de Coral le pusieron voz a Sven. Tenía su hablar un tono de monótona plegaria ciertamente taladrante, y sin embargo tardé no menos de una hora en darme cuenta del ensueño. Me ha recordado esa otra vez que me soñé jugando un partido contra Maria Sharapova y los ronquidos de Coral eran los gritos de la tenista cada vez que le pegaba a la bola. No le gané un solo punto, triple seis cero. Maldita rusa despiadada. Esta mañana me llamó Sven a su despacho y nunca antes como hoy había caído en la cuenta de lo mucho que tiene su voz de zumbido desquiciante. No sé muy bien lo que hablaba, nunca lo sé, pero hoy particularmente, porque sus frases entrecortadas me sonaban a ronquidos de mujer. Estuve tentado de preguntarle “Sven, ¿Usted ronca por las noches?” esperando que me respondiera que no, que él ronca por los días.