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raramente (2006 - 2008 - 2010 - 2012)

23-06-2008 08:08:00

Si es que se veía venir que acabaría llorando


"Acuérdate de regar las plantas" me dijo, y se fue. Antes se había preparado un sándwich de salami, me sorprendió la cotidianidad de su proceder: cogió el paquete de Bimbo del armario de la izquierda, el salami que había debajo de una bandeja de pollo dentro de la nevera, un tomate del verdulero, un cuchillo del cajón de los cubiertos, todo con una gran determinación, con un gran dominio del espacio. Su casa. Su sándwich de salami. Después cortó el tomate por la mitad encima del mármol, lo frotó con el pan, le ofreció los despojos a Leni y con una sonrisa que tocaría que fuera melancólica pero que a mí no me lo pareció, le acarició la cabeza mientras el doméstico animal atacaba frenético, ajeno al drama doméstico, los restos del tomate; abrió el envase del salami y dispuso cinco lonchas, hasta podría dibujar cómo quedaron distribuidas sobre el pan, cortó un trozo de papel Albal del soporte, envolvió el bocadillo, recogió su pequeña maleta, "Acuérdate de regar las plantas" me dijo, ella que nunca se había preocupado por ellas, y se fue. Salí al balcón justo a tiempo para verla salir por el portal y dirigirse a la plaza, la vi sentarse en un banco, desenvolver el sándwich: Coral comiéndose un sándwich en el parque, ¿y qué tendrá de distinto esta escena a todas las escenas que fueron antes? Contemplé el níspero en su tiesto -¿las plantas? Será la planta, ¿Las plantas un níspero? ¿qué plantas?-, luego otra vez a Coral, comiéndose su sándwich de salami, luego otra vez el níspero, más largamente, y otra vez a Coral, esta vez levantarse, alejarse, perderse detrás de una esquina después de tirar en una papelera el papel Albal. Coral reducida a una bolita de plata y su pequeña maleta a ruedas detrás, convertida en su nueva mascota fiel: lo último que vi de ella. Por la noche comí salami sólo, solo, solo -salami solamente, solo yo y solo el salami-, sin pan ni nada. Me acordé luego de “las plantas”; salí a regar el níspero esperando encontrar la solución a todo ese embrollo, y fue oler la tierra mojada y echarme a llorar un poquito.

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Comentarios

  1. Vaya.
    No volveré a comer salami.
    Ni a regar un níspero.
    Arregle usted el desaguisado, hombre. Hágalo por el bien de aquéllos a los que nos gusta el salami.

    martin — 23-06-2008 17:54:09

  2. Ande, Usted puede. Utilice a Leni para el más abyecto chantaje emocional...

    Y no se prive de llorar, claro. Yo me di cuenta de que entre los catorce y los veintitrés años no lloré ni un solo día. Y no porque yo sea un tipo duro, sino por1que no me pasó nada digno de llantina. Pero nada. Debo ser un suertudo (eso sí).

    Ahora bien, de los vientitrés para adelante... dos lagunillas, habré llorado.

    Ea, no se me ponga triste, que me da mucho sentimiento (como dicen por aquí).

    Microalgo — 24-06-2008 09:19:18

  3. Me has hecho recordar este escrito de Yehuda Amichai:


    UN PERRO DESPUES DEL AMOR.

    Cuando me abandonaste
    dejé que un perro acercase su olfato
    a mi pecho, a mi vientre, y lleno así de ti
    corrió sobre tu rastro.

    Espero que desgarre
    los huevos de tu amante y le arranque la verga
    o vuelva al menos
    trayéndome tus medias en los dientes.




    єѕтησм — 24-06-2008 10:41:13

  4. Qué bonitos sentimientos, єѕтησм... En general no soy partidario de los manuales de autoayuda, pero en su caso... a lo mejor, alguna ideílla general... no sé. La veo con un pelín de resquemor. Un pelín, sólo.

    Microalgo — 24-06-2008 11:25:08

  5. Como la huella de nuestros cuerpos,
    no quedará señal de que estuvimos aquí.
    El mundo se clausura a nuestro paso
    y la arena, nuevamente, se acomoda.

    Ya se avizoran fechas
    en las que no estarás más;
    vientos que arrastrarán nubes
    que no derramarán
    sobre nosotros lluvia.

    Y tu nombre
    en las listas de pasajeros de barcos
    y en registros de hoteles
    cuyas razones, sólo de oirlas,
    hielan el corazón.

    Los tres idiomas que conozco,
    todos los colores con los que veo y sueño:

    Ninguno me ayudará.

    No conocía a este poeta y buscando he encontrado uno un pelín más sereno, quizá tan triste como el anterior, pero sí más sereno y menos enfadado...tampoco sabemos cuales son los motivos de Coral. Tendríamos que escuhar las dos versiones, aunque a veces sólo hay una y aún así no deberíamos juzgar. Cada uno con sus motivos...
    Y cómo quedará la custodia de Leni?

    Ruth — 24-06-2008 12:54:57

  6. En verdad los nombres no encajan con la historia real, ni la historia encaja de hecho en sí misma, es por este vicio que tengo de hablar siempre de los mismos. Aquí Coral no es Coral, ni Leni es Leni, ni el níspero es un níspero y tranquilo Martin que obviamente el sándwich ni era un sándwich ni mucho menos era de salami, adelante pues con sus cotidianidades. Muchas gracias por los versos, son ustedes muy leídos y muy simpáticos.

    Leni — 24-06-2008 17:04:31

  7. Es que lo queremos tela, Leni. Ya me hacía yo una idea de.

    Muy bonito el poema, Ruth. A veces, si nembargo, tengo que estar de acuerdo con el que nos trajo єѕтησм.

    Hay uno de Oliverio Girondo... en esta página

    http://amediavoz.com/girondo.htm

    pinchen en el poema titulado "que los ruidos te peforen los dientes". Es una maldición chunga para alguein (no sé si ex-amante o qué). La parte de "ojalá que te salga en cada poro una pata de araña" me parece de un odio sublime...

    A veces viene bien.

    Microalgo — 25-06-2008 10:30:09


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