Competición doméstica con animal doméstico
El juego es el siguiente: se trata de encontrar cosas que no estén mordidas por Leni, aquellos objetos de la casa que estén intactos sumarán dos puntos, los objetos que estén poco mordidos sumarán medio punto y los mordidos, los muy mordidos y los muy muy mordidos no sumarán nada. Entre Coral y yo hemos acordado estas normas y tras el sorteo me ha tocado empezar a mí. He dicho que el sofá, pero Coral se ha puesto hecha una furia y me ha dicho que o jugábamos en serio o mejor lo dejábamos, así que he dicho que la cortina izquierda: recordaba de la vez que Len se colgó del dobladillo y tiró y tiró hasta que lo deshizo, pero no recordaba que al volver a coserlo hubiera detectado desperfecto alguno, Coral ha levantado el trozo de cortina que queda detrás del sofá y me ha mostrado un agujero de unos siete centímetros de diámetro. Muy mordido, no sumas nada. Vaya. Después ha llegado su turno, ha dicho que el puf, el puf está meado desde ayer y su almohada queda ahora oculta debajo de un cojín, por si se presenta mi suegra, pero salvando este hecho que no resta, el puf parecía íntegro, sin embargo al levantar el cojín, en una esquina, había una mordedura por la que asomaba un buen trozo de espuma. Yo creo que esto es otro cero. Cero a cero. Luego yo he dicho que la persiana, pero al examinarla más detenidamente uno de los topes estaba muy mordido hasta el punto que había perdido su razón de ser: el tope ya no hace de tope y esto es otro cero. Y así hemos seguido un buen rato, acumulando ceros los dos, sin encontrar el objeto que deshiciera el empate a nada hasta que Coral ha dicho que el zapatito derecho de los zapatos que se compró para la boda de Neme, sólo se los puso esa vez y anduvo y se anduvo con mucho cuidado porque se ve que no eran baratos y el vestido ya lo llevaba mordido, el zapato izquierdo mordido por la punta, la rebeca mordida y deshilachada y el bolso roído y mordido también y le hacía ilusión llevar a la boda algo que no estuviera mordido; ha bajado el zapato del altillo, y mientras lo examinábamos en el salón ha llegado Leni y en un descuido nos lo ha arrebatado de las manos y se ha metido con él debajo del sofá. Y bueno, aquí estamos esperando a que salga, que ya sabéis que según se sienta de ánimo puede tardar meses. Y a ver. Coral dice que no, que gana ella, pero para mí que el zapato saldrá mordido o no saldrá.