raramente 2008
La paloma ha volado hasta la cornisa más alta del edificio más alto de la ciudad, ha asomado la cabeza al abismo para comprobar que ningún grupo de curiosos miraba expectante al cielo al pie del edificio, y después de pegar un saltito a patas juntillas se ha precipitado al vacío. Son muchas las palomas que vemos destripadas en el asfalto que creemos erróneamente atropelladas y muchas más las palomas posadas en cornisas que imaginamos ensoñadas en sus meditaciones cuando lo que están en verdad es a punto de suicidarse.