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raramente (2006 - 2008 - 2010 - 2012)

17-08-2008 08:06:40

Algo así como una postal de desamor


Es ésta una postal que brota desde el fondo del abismo de mi alma de babosa apaleada. Jamás me creí capaz de tan absurdos esfuerzos, pero más triste que eso es esta total incapacidad por evitarlos. Me sangran los codos y las rodillas y siendo como es que el suelo de mi chabola no es el más limpio de los suelos, la suciedad y la pelusa de Leni se pegan a mi ropa hecha jirones y la gente me empieza a señalar por la calle: “Por ahí va otro que se anda arrastrando más de la cuenta”. Debe pensar usted de mí que me paso el día así, arrastrándome, que me arrastro en el trabajo, en mi casa, en mi vida, en mis sueños, que me arrastro y me arrastro en todas partes y a todas horas,  y bien que lo comprendo, pues no me ve usted hacer otra cosa. Me gustaría decir en mi descargo que creo sinceramente que se trata más de una habilidad suya que de una debilidad mía: esta rara habilidad que tiene usted de hacerme arrastrar rastreando hasta el fin del mundo su roñoso rastro de roñosa rata inmunda, habilidad que haría bien de potenciar, pues si descubre cuáles son los mecanismos que causan el efecto que inexplicablemente usted provoca en mí y consigue aplicarlos sobre un número suficiente de individuos, en un corto plazo de tiempo, con su ejercito de babosas enajenadas, dominará el mundo. Babosos besitos arrastrados.


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Comentarios

  1. Una imagen desgarradora la de su postal, aunque no hay nada más arrastrao que un tango arrabalero.

    Aquí le dejo una muestra, con consejo incluido. Me lo bailo con la escoba aquí piantá, piantá y me bebo a su salud una copa de chablis francés (ya puestos, y dada la ausencia de otro paladar en cien metros a la redonda, creo que acabaré con la botella entera). Le invito a probarlo, lo del tango - y el vino también, qué caramba!- Cuando quiera nos arrastramos juntos por la pista de baile. No sabe la de hilillos de humillante baba que he ido dejando últimamente por todas las pistas entre Madrid y Salamanca. Y aquí estoy piantá, piantá, piantá (uy como me repito) por un charro también muy habilidoso él.

    Va ese tango:


    "Quiero emborrachar mi corazón
    para apagar un loco amor
    que más que amor es un sufrir...
    Y aquí vengo para eso,
    a borrar antiguos besos
    en los besos de otras bocas...
    Si su amor fue "flor de un día"
    ¿porqué causa es siempre mía
    esa cruel preocupación?
    Quiero por los dos mi copa alzar
    para olvidar mi obstinación
    y más la vuelvo a recordar.

    Nostalgias
    de escuchar su risa loca
    y sentir junto a mi boca
    como un fuego su respiración.
    Angustia
    de sentirme abandonado
    y pensar que otro a su lado
    pronto... pronto le hablará de amor...
    ¡Hermano!
    Yo no quiero rebajarme,
    ni pedirle, ni llorarle,
    ni decirle que no puedo más vivir...
    Desde mi triste soledad veré caer
    las rosas muertas de mi juventud.

    Gime, bandoneón, tu tango gris,
    quizá a ti te hiera igual
    algún amor sentimental...
    Llora mi alma de fantoche
    sola y triste en esta noche,
    noche negra y sin estrellas...
    Si las copas traen consuelo
    aquí estoy con mi desvelo
    para ahogarlos de una vez...
    Quiero emborrachar mi corazón
    para después poder brindar
    "por los fracasos del amor"...

    Y aquí el consejo compadrón:

    "Recibiste los biabazos de la suerte mistonguera
    y a la pucha se te fueron los momentos de esplendor:
    de tu percha tan debute, tan jailafe y tan diquera,
    perdoná que te lo bata, no te queda ni el color.

    Te viniste para abajo como bafi de italiano,
    andás piantao de la gente como gato'e corralón.
    Tu chamuyo tan alegre, decidor y campechano,
    sólo bate fulería de cadáver ilusión.

    Y, total, porque la mina te la dio por la azotea
    y en el medio de la vía amurado te dejó,
    cara a cara con la vida, con tu pobre vida rea,
    adonde ella, sin quererlo, poco a poco te llevó.

    Vos dejaste los encantos de un bulín donde tenías
    una madre viejecita y una hermana que cuidar;
    un bulín donde vos eras esperanzas y alegrías,
    por seguir a esa malvada que te acaba de amurar...

    Olvidaste los deberes por seguir la caravana
    que, apenado y afligido, hoy tenés que abandonar...
    No llorés... Eso no es de hombre... Con llorar nada se gana...
    Vos sos joven y sos bueno... Te podés acomodar...

    Todavía estás a tiempo de pegar el batacazo
    más debute y provechoso que podés imaginar...
    Andá a ver a tu viejita... Dale un beso y un abrazo
    y, llorando, preguntale si te quiere perdonar"

    Ay, qué pena me ha entrao, esto es lo que tiene tanguear con una botella de vino en el cuerpo, que ahora le veo ahí to pringosito y dando mucha lastimita y como que me entra la ternura etílica y me dan ganas de abofetearle por su bien y decirle todo lo que no soy capaz de decirme a mí misma.

    No le abrazo por si pringa, pero le mando un beso por paloma mensajera.

    princesa del vértigo — 19-08-2008 00:30:05

  2. Un tango de vez en cuando no viene mal, para que se oree la cosa y no se nos pudra dentro (y que los rayos ultravioletas se carguen la melatonina, que no es lo mismo que la melanina ni mucho menos).

    Qué bonito comentario, Princesa. El charro habilidoso era (verbo en pasado) sin duda, un gran chilibollas. Salud, señora (brindo en la distancia).

    Microalgo — 19-08-2008 12:47:59

  3. Sin duda es un tango con mucho mensaje, casi una poesía.
    A mí me viene a la mente otro tango, muy a colación de su texto, princesa:

    Las manos hacia arriba,
    las manos hacia abajo,
    y como los gorilas
    (uh, uh, uh)
    todos caminamos.


    Soy una rumbera.

    Trajo vd. suvenirs de las antípodas, don M.?

    martin — 20-08-2008 12:25:02

  4. Princesa, empecé a leer su comentario ayer a primera hora de la mañana y lo terminé de leer hace un ratito de nada, vale que paré casi media hora para tomarme un tentempié, pero en definitiva decirle que muy bonito y que valieron la pena las horas invertidas en la lectura del mismo. Mención especial al penúltimo párrafo en el que me insulta y me abofetea, ¿creía usted que no llegaría hasta el final eh? pues ya lo ve. De su paloma mensajera ni rastro, para mí que después de la manta de palos que me pegó, la pobre no me reconoce.

    Leni — 20-08-2008 13:07:09

  5. Qué hermoso tango, ese de los gorilas. Vaya Usted a un especialista para que se lo miren, Martin...

    Sí que traje. Unos cuantos boomerangs (no los dejan meter en la cabina de los aviones porque se cosideran armas), unos cuantos koalas de peluche y un didgeridoo de un metro cuarenta centímetros, para regalárselo a la Reina del Pay-Pay, que me lo pidió. Mandé algunas postales desde allá, pero no eran de amó ni de desamó ni de ná de ná. Eran de pejcaítoz y de montañitaz y esas cosas que se ven en el mundo extranjero.

    Microalgo — 20-08-2008 13:07:43

  6. Huy. Hemos comentado en el mismo minuto.

    No se me queje, que a lo mejor tiene su morbo que una princesa vertiginosa lo abofetee a uno. Allá cada cual, digo yo.

    Microalgo — 20-08-2008 13:09:31


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