Algo así como una postal de desamor
Es ésta una postal que brota desde el fondo del abismo de mi alma de babosa apaleada. Jamás me creí capaz de tan absurdos esfuerzos, pero más triste que eso es esta total incapacidad por evitarlos. Me sangran los codos y las rodillas y siendo como es que el suelo de mi chabola no es el más limpio de los suelos, la suciedad y la pelusa de Leni se pegan a mi ropa hecha jirones y la gente me empieza a señalar por la calle: “Por ahí va otro que se anda arrastrando más de la cuenta”. Debe pensar usted de mí que me paso el día así, arrastrándome, que me arrastro en el trabajo, en mi casa, en mi vida, en mis sueños, que me arrastro y me arrastro en todas partes y a todas horas, y bien que lo comprendo, pues no me ve usted hacer otra cosa. Me gustaría decir en mi descargo que creo sinceramente que se trata más de una habilidad suya que de una debilidad mía: esta rara habilidad que tiene usted de hacerme arrastrar rastreando hasta el fin del mundo su roñoso rastro de roñosa rata inmunda, habilidad que haría bien de potenciar, pues si descubre cuáles son los mecanismos que causan el efecto que inexplicablemente usted provoca en mí y consigue aplicarlos sobre un número suficiente de individuos, en un corto plazo de tiempo, con su ejercito de babosas enajenadas, dominará el mundo. Babosos besitos arrastrados.