Figurante de tu vida
Los guionistas de la serie de ficción que es mi vida me vienen arrinconando. En la multitudinaria cena de anoche en mi casa no me dieron más que un par de frases, hubo eso sí mucho trabajo gestual consistente en hacer girar y girar la cuchara de postre mientras contemplaba con cara de puntos suspensivos mi plato de gambones argentinos, y si bien es cierto que no me vi, estoy por asegurar que casi todo el rato lo pasé fuera de plano. Lo di todo cuando me tocó decir “Coral, ¿me acercas el vino?” pero me da que el esfuerzo fue inútil, que es demasiado ya el terreno perdido. Cuando Coral me mandó a por el pan me asaltaron todos los miedos: sé que cualquier oportunidad será buena para que me borren del mapa definitivamente y me ando con muchísimo tiento, salió una noche a por el pan y nunca más se supo, “no me siento muy bien, preferiría no hacerlo” ésta fue mi segunda y última frase. Luego se habló de unos zapatos, de dónde compraste este bolso, de que si los hombres esto, que si los hombres aquello, del Zen, del Amor, de canalizar las energías y las frustraciones... los malditos guionistas la han tomado conmigo, me abruman y me aburren con sus absurdas temáticas abstrusas y así no hay quien meta baza. Yo que como tú me creí siempre el centro de todo, no termino de asumir el hecho de haber pasado a ser, casi sin darme cuenta, una insignificante mota de polvo orbitando en alguna galaxia remota.