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raramente (2006 - 2008 - 2010 - 2012)

20-10-2008 00:00:47

Cada gotera es un reloj de agua


Hay un agujero cuadrado justo encima de mi cabeza, me acabo de dar cuenta, hacía rato que veía aparecer súbitamente hormigas en mi mesa, caen del agujero, me acabo de dar cuenta. Escribo cuatro palabras y miro al techo y tú lees estas cuatro palabras y miras al techo y puede que tengas tú también donde sea que te encuentres un agujero encima de tu cabeza. Trato de escribir al tiempo que aparto los pequeños insectos que van cayendo: hormigas, cucarachas, pececitos de plata... y me pregunto por qué han tenido que colocar justo encima mío este extraño reloj de esta extraña arena. Por no perder demasiado el tiempo dejo a los insectos tirándose en bomba sobre la tecla que más rabia les dé, tratando de escribir ellos aleatoriamente cualquier cosa que será seguramente mejor que cualquier cosa que pueda tratar de escribir yo, y me voy a hablar con Sven para que me explique qué coño pasa. Me lo encuentro deambulando por su despacho, mordiéndose las uñas, náufrago de su propia empresa, “Habla con los de man-te-ni-mien-to. Déjame en paz” me dice. Y le dejo en paz. Y hablo con los de mantenimiento y me inquieta súbitamente el haber alterado el orden de sus órdenes, “Había una gotera, nos olvidamos de recolocar un panel de yeso, nada más, no hagamos un drama de esto”. Vuelvo a mi sitio, vuelvo a mi reloj de insectos, vuelvo a mi drama; cazo una araña al vuelo, “¿Pero se puede saber qué contáis?” alcanzo a preguntarle antes de que me rebote un pequeño saltamontes en la ceja izquierda; luego una polilla me aterriza en la uña del meñique de la mano izquierda y escala hasta el nudillo justo a tiempo de evitar que le caiga encima una luciérnaga. Siguen cayendo insectos a un ritmo constante hasta que cae una mariquita y detrás no cae nadie más. Bueno, parece que ya está: una gotera de agua convertida en una gotera de insectos. Esperando a ver qué o quién se derrama después, con fundados temores de ser yo el siguiente, decido que es un buen momento para ponerse a escribir. Y a falta de algo mejor pues voy y escribo esto.

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Comentarios

  1. y digo yo que lo mismo hay un escape de gas de la risa en su empresa, y que los de mantenimiento son los primeros que se han quedado entripitaos, y que ahí no hay quien se aclare. Su jefe tiene un "viajar" chungo, eso está claro. El suyo es más polícromo, aunque rayante con el delirium tremens. Pero lo preferiría a Usted borracho que a su jefe, que como tantos y tantos septentrionales, se ponen insoportables cuando beben. La suya seguro que es una tajada interesantísima, y que descubre dos os tres maneras nuevas de cocinar un calamar, entre las neblinas de la inconsciencia.

    Íhi.

    Arsa.

    Ole.

    Ay.

    Microalgo — 21-10-2008 13:23:53

  2. Bueno!!!

    єѕтησм — 21-10-2008 16:49:38

  3. Mariquita el último, claro.

    Herns — 22-10-2008 10:06:20

  4. (O el penúltimo).

    (He, he).

    Microalgo — 22-10-2008 10:11:04

  5. a mí las musas me abandonaron hace tanto que ni se me ocurre nada ingenioso que decir para que usted sepa que sigo leyendo sus entradas desde el silencio.

    martin — 22-10-2008 14:03:08

  6. Eso parece una gotera con vistas al campo.

    Ruth — 22-10-2008 16:54:39

  7. Pues yo tengo tres agujeros cuadrados encima de mi cabeza, uno por cada planta. Como flor exótica que soy, me colocaron en medio del edificio en una especie de terrario, encima del cual se abren los tres agujeros mencionados. Además de insectos variados caen sobre mi objetos de lo más variopintos como los clips que se tiran de un extremo del agujero a otro con las gomas como tirachinas, los pelillos del bigote que se entretiene en quitarse la secre del director de proyectos, algún que otro anejo que lanzan por doquier en las reuniones en un rapto de ira, gotitas de agua que se filtran a través de las juntas del tragaluz de la última planta que, como soy tan romántica y poética, yo imagino como el rocío de la mañana regando mis hermosos pétalos negros, un sujetador de la talla 100 (¿...? lo juro por quien quieran). Y lo mejor, en verano me atraviesan infinidad de rayos solares que inciden sobre la pantalla del ordenador obligándome a usar durante tres meses un teclado Braille.

    Yo le recomendaría una sombrilla para protegerse con el logotipo de la empresa, muy corporativo, y hacerse con unos alfileres con los que ir clavando con paciencia todos los bichitos en el tablón de anuncios y, con el tiempo, organizar visitas guiadas los jueves para mostrar su colección de insectos disecados.

    princesa del vértigo — 22-10-2008 21:47:02

  8. Gueeeej, pobres bichos. Por algún motivo concreto me hice yo botánico...

    Pero lo del paraguas está bien pensado. Y cuando alguien venga con aviesas inteciones lo cierra, se queda dentro, y listo.

    Microalgo — 23-10-2008 17:24:54


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