Descripciones III
Disculpen el abandono de estos días, entiendo que de momento son ya con éste dos los meses que les debo, desde raramente estamos estudiando la manera de compensar este agravio a pesar de estar, como verán, desde todo punto de vista justificado. Estuve trabajando intensamente en mi nueva novela y me place informarles de que, a falta de unos 200 ejemplares, ya la tengo prácticamente lista. Se trata de una novela costumbrista, salen conejos, pingüinos, editores, empresarios desalmados, un poco lo de siempre. La historia es lo de menos pues todo lo que se cuenta no es más que un burdo pretexto para vestir mi última ocurrencia. La novela tendrá una tirada de 2000 ejemplares distintos todos entre sí. El argumento será exactamente el mismo pero cambiarán todas las descripciones, así Coral, por ejemplo, llevará en uno de los ejemplares una levita ocre que en otro será un disfraz de canguro y en otro un poncho fucsia de los andes. Aprovecho para reconocer, con la intención de adelantarme a los estudiosos que se quieran pasar de listos, que para simplificarme el trabajo en algunos casos me he limitado a copiar y pegar los ropajes de unos personajes a otros de modo que en algún ejemplar será Coral la que lleve el frac y Dennis Lima los zapatitos de fiesta de tacón de aguja. Las descripciones paisajísticas también variarán mucho de un ejemplar a otro, así pues, en el característico viaje en tren que debe incluir cualquier novela descriptiva que se precie, donde hablaba de “cuatro casas diseminadas como pequeños taquitos de queso esparcidos en una frugal ensalada”, hablaré de “cúpulas futuristas policromadas” y de “simpáticos extraterrestres saludándome desde sus poliédricos ventanales”. Y así todo el rato. Se trata de un simple intento de dar rienda suelta a mi indomable espíritu descriptivo, de resaltar en definitiva lo importante de decir si en la mesa del bar había un cenicero de cristal con tres muescas, o uno metálico triangular de la Cinzano.