Ser gente II
Erguida sobre sus patas traseras Leni olisquea el aire. Y no se entiende, porque nadie come nada, nadie cocina nada. La última pieza de fruta nos la comimos a medias anteayer. Qué raro, le digo a Coral, ¿Tú hueles algo? Un poco a sardinas, me dice ella, de anoche, el olor tarda en marchar, se adhiere a los muebles. Claro, pero a Leni no le gustan las sardinas. Lo sé, pero tú no me preguntaste qué era lo que olía ella, tú me preguntaste qué olía yo. Ya, como si supieras también qué es lo que huele ella… Y claro que lo sé: Leni huele la tragedia. Miro a Leni, miro a Coral, miro las estanterías; huelo el aire.